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Poesía en el Siglo de Oro

Para continuar adentrándonos en la poesía española del Siglo de Oro nos centraremos en uno de los autores más significativos del barroco, Luis de Góngora y el análisis de su soneto “Mientras por competir con tu cabello…”, que nos dará una aproximación a las características y temas más importantes del Barroco. Veremos las diferencias entre las dos grandes tendencias poéticas de este periodo, el culteranismo representado por Góngora, y el conceptismo que tiene como máximo representante a Francisco de Quevedo. Partiremos de una explicación o repaso de los elementos más significativos, tanto de la corriente literaria como de Luis de Góngora, a partir de comparaciones o relaciones con la pintura barroca.

1. Para empezar… ¿qué es el Barroco? Mira este vídeo y haz un esquema-resumen.

En todas las disciplinas artísticas del barroco, vamos a encontrar una constante: EL CONTRASTE en todos los aspectos: luces y sombras, riqueza y miseria, belleza y fealdad, lo humano y terrenal frente a lo divino y espiritual… intenta relacionar las siguientes obras de arte barrocas teniendo en cuenta los contrastes indicados, explicando por qué lo relacionas de esa manera:

        A) luz / sombra                          B) riqueza / miseria                        C) belleza / fealdad                     D) lo terrenal / lo espiritual

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora compara tus respuestas con las del compañero. Seguramente, no serán las mismas. Tal vez tú hayas visto en Cristo crucificado un elemento divino que contrasta con el carácter terrenal de Los borrachos, mientras que a lo mejor tu compañero ha visto más bien un contraste de luz y oscuridad en esas mismas obras. Compruébalo.

1.2. El Barroco tiene otros elementos significativos, que proceden directamente de la estética del Renacimiento, como son las referencias a la mitología clásica y la vigencia del canon de belleza femenino. Vamos a repasar este último. Ya el Arcipreste de Hita describió a una mujer ideal, y más tarde, en el Renacimiento, Garcilaso desarrolló esta descripción con una serie de metáforas y cualidades que estuvieron totalmente vigentes en la literatura española hasta el Romanticismo, y aún hoy perviven en la conciencia literaria. Por supuesto, en el Barroco también se dio este canon de belleza. La belleza de una mujer solía ser descrita siguiendo un orden descendente (de arriba abajo). Vamos a repasar ese canon de belleza. Echa un vistazo a la Madonna y a la Venus de Boticelli, contesta y piensa en alguna comparación o metáfora que ayude a explicar mejor la idea:

 

 

 

¿de qué color es el pelo? ……………………………………………………………….
– descríbelo: forma, longitud… ……………………………………………………………….
– ¿cómo es la frente? ……………………………………………………………….
– ¿y la piel, en general? ……………………………………………………………….
– ¿cómo son las cejas? ……………………………………………………………….
– ¿y las pestañas? ……………………………………………………………….
– ¿color de los ojos? ……………………………………………………………….
– ¿cómo es la nariz? ……………………………………………………………….
– describe labios y boca ……………………………………………………………….
– ¿cómo es el cuello? ……………………………………………………………….
– describe otras partes del cuerpo, ……………………………………………………………….
– ¿cómo te imaginas las manos o los pies? ……………………………………………………………….
– ¿cómo es la forma de la cabeza? ……………………………………………………………….

 

Ahora echa un vistazo al vídeo titulado Women in Art. Se trata de un rápido repaso a siglos de retratos femeninos. No siguen siempre un orden cronológico, y hay que tener en cuenta que la mayor parte son retratos de mujeres que existieron en la realidad, pero… ¿piensas que el canon de belleza literario está presente en esos retratos? ¿y en el cine, publicidad, cómic, etc de nuestros días?

1.3. Seguimos con nuestro repaso al Barroco. Y tenemos que hablar de los temas que aparecen en las obras barrocas. Además de los temas literarios anteriores (el carpe diem o el locus amoenus, por ejemplo), en el barroco vamos a encontrar temas más propios de ese tiempo, como el paso inexorable del tiempo y la brevedad de la vida, los sueños, el pesimismo y el desengaño, lo religioso, la mitología, el amor… intenta relacionar las imágenes siguientes con estos temas que estamos viendo:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1.4. Como ya hemos visto, el Barroco es una época de contrastes, y esto se refleja también en la lengua literaria, porque en la lírica barroca tenemos dos tendencias enfrentadas, el culteranismo y el conceptismo. El culteranismo es una estética donde importa mucho más la forma que el contenido: para estos autores, con Luis de Góngora a la cabeza (por eso también se conoce a esta tendencia como gongorismo), el poema es más hermoso cuanto más complicado es, de ahí la enorme cantidad de recursos estilísticos como el hipérbaton, epítetos, la metáfora que busca la belleza pura, los cultismos, las palabras parónimas (nube-nave, por ejemplo…). En fin, se trata de crear belleza, todo un mundo de sentidos, a través de la palabra.

Frente a esto, el conceptismo busca otra cosa, da más importancia al contenido –al concepto, de ahí el nombre- que a la forma. Esto no significa que Francisco de Quevedo descuide la forma (sus sonetos de amor son bellísimos, por ejemplo) sino que, para él, la belleza del poema está, además de en lo que dice, en el desafío mental que supone; le gusta jugar con las palabras, decir muchas cosas en pocas palabras, hacer que el lector piense y descubra la conexión que hace el poeta entre lo que dice y cómo lo dice. Por eso, las metáforas conceptistas no buscan tanto embellecer el texto sino hacer pensar para poder entender el texto (así, la metáfora lumbre por pecado, ya que “lumbre” es fuego, y el pecado hace pensar en el infierno… y en el fuego del infierno). Y, por eso mismo también, otras recursos como la elipsis, exageraciones, los juegos de palabras, las antítesis continuas…

Muy resumido: la dificultad de un texto culteranista suele estar en la forma, mientras que los problemas que tenemos ante un texto conceptista se deben más bien a la dificultad del contenido. Si quieres saber más sobre estos dos conceptos puedes leer este documento. Bien, pues, teniendo en cuenta todo esto que hemos recordado completa el siguiente esquema:

 

                                 Tendencias

 

Lírica barroca

Temas

 

Quevedo – metáforas embellecedoras – culteranismo – paso inexorable del tiempo – juegos de palabras – Góngora – hipérbaton – complejidad formal – hipérboles – parónimos – conceptismo – juegos de palabras – adjetivaciones – pala- bras derivadas o procedentes del latín y del griego – mitología – elipsis- importancia de la semántica de las palabras- lo religioso

2. Análisis del texto literario: Mientras que por competir con tu cabello…

2.1. Vamos a trabajar un texto de Luis de Góngora, máxima figura del culteranismo, en el que intentaremos localizar todas las características que hemos visto de esta estética. Para empezar, puedes entrar en las siguientes páginas para conocer un poco la figura del autor:

https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_de_Góngora

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gongora.htm

Y ahora unas pequeñas preguntas para comprobar que ya conoces un poco la importancia de este autor:

  1. Luis de Góngora y Argote era un eclesiástico convencido (V / F)
  2. Góngora tenía una gran amistad con Quevedo (V / F)
  3. Góngora sólo escribe poesía amorosa y religiosa (V / F)
  4. Solía escribir romances, sobre todo en su juventud (V / F)
  5. Góngora utilizaba recursos propios del conceptismo, como hipérboles y juegos de palabras, para hacer sátiras (V / F)
  6. En su momento se criticó a Góngora que escribiera poemas muy extensos, recargados de figuras retóricas (V / F)

Entre Góngora y Quevedo había una rivalidad, no solo en lo literario sino también en lo personal. Si quieres saber un poco más acerca de esta enemistad haz el siguiente ejercicio.

 


EN LA CLASE

Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido, al sol relumbra en vano,

mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente al lilio bello;
mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello,
goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,
no sólo en plata o vïola trocada
se vuelva, más tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada

2.2.2. Vamos a analizar la estrofa.

– ¿Cuántos versos componen esta estrofa? ¿cómo están distribuidos?
– ¿Cuántas sílabas mide cada verso? ¿cómo se llama este tipo de verso?
– Indica la estructura de la rima, quién rima con quién. ¿rima consonante o asonante?

Pues si estamos ante una estrofa de ………. versos ……………… , distribuidos en dos ……………… y dos ……………….., que riman en ………………. el primero con el ………………….. y el segundo con el ……………….., con los tercetos encadenados, a esta estrofa se le conoce como ………………. y es la estrofa más característica de la poesía culta española.

2.2.3 Y ahora veamos si has comprendido el texto. El vocabulario probablemente te sea un poco difícil, recuerda que el culteranismo se caracteriza por los cultismos, esto es, palabras que apenas han evolucionado del latín. En cualquier caso, a los autores barrocos les encantaba el lenguaje elevado. Con ayuda del diccionario, intenta relacionar los conceptos con sus definiciones:

 

  1. bruñido                                                               a. cambiar
  2. clavel                                                                  b. inútilmente
  3. cogello                                                               c. forma arcaica de “violeta”
  4. desdén                                                              d. poco aprecio, estimación baja
  5. En vano                                                             e. Tan pulido que puede reflejar una imagen
  6. gentil                                                                 f. de aspecto joven, fresco
  7. lilio                                                                     g. brillar
  8. lozano                                                               h. forma arcaica de “cogerlo”
  9. menosprecio                                                    i. forma arcaica del lirio, una flor de color blanco
  10. relumbrar                                                        j. flor de diversos colores, normalmente rojo
  11. trocar                                                               k. de aspecto noble y delicado
  12. viola                                                                 l. gesto de poco aprecio, de desinterés

 

1 – ____ 2 – ____ 3 – ____ 4 – ____5 – ____ 6 – ____ 7 – ____ 8 – ____9 – ____ 10 – ___ 11 – ___ 12 – ___

 

Ahora que ya conoces el vocabulario, vuelve a leer el texto despacio y contesta a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué hay más, adjetivos o sustantivos? ¿Estas palabras te hacen pensar en algo, te sugieren algo?
  2. Como ves, el vocabulario se divide básicamente en dos grupos: partes del cuerpo humano (y su descripción) y elementos de la naturaleza (también con su descripción). Divide el léxico en estos dos grupos, y si puedes intenta relacionar cada palabra de un grupo con otra del segundo grupo. ¿Ves la conexión, la relación entre ellos, lo que los une?
  3. Las dos primeras estrofas describe a una persona. ¿Qué puedes decir de esta descripción?
  4. Las dos últimas estrofas, por su parte, dicen algo a esta persona, le aconsejan algo. Explica en qué consiste este consejo.

2.2.4. Como ya hemos entendido el texto, vamos a intentar analizarlo con un poco más de profundidad:

  1. ¿Cuál es el tema principal del texto? ¿Hay algún tema secundario?
  2. Localiza los siguientes recursos estilísticos (metáforas, anáfora, hipérbaton, enumeración, asíndeton, antítesis) e intenta explicar el sentido, por ejemplo qué impresión nos deja un determinado recurso a nosotros, los lectores. Fíjate también en la función de los recursos. Por ejemplo, en los versos 11 y 14 tenemos dos enumeraciones; la del verso 11 nos transmite una impresión positiva, porque nos habla de cuatro elementos de la belleza de esa mujer; pero el verso 14 nos enumera otros cuatro elementos, esta vez negativos, pues nos transmiten la idea de la muerte ¿lo ves?. Tenemos entonces una antítesis entre estas dos enumeraciones que da mucha fuerza al texto. Un contraste típico del barroco, como hemos visto. Bien, si lo has entendido, intenta tú ahora explicar el valor de las metáforas que encuentres y de los hipérbatos.
  3. El hipérbaton es quizá uno de los recursos que más problemas nos da para comprender un texto, porque lo complica bastante. ¿Puedes reescribir el soneto utilizando tus propias palabras y utilizando el esquema normal del español (sueto+verbo+predicado)? Verás que el texto que consigas pierde mucha “fuerza expresiva”, pero gana en claridad y facilidad. Es una de las diferencias entre el lenguaje literario y el habla normal. (Soluciones)

3. ¡Bola extra! Un poco de hipertexto…

¿Recuerdas el soneto de Garcilaso que trabajamos en clase? Es el soneto que luego inspiraría al propio Góngora, hasta el punto que parecen casi idénticos en la forma y en el contenido; sin embargo, cada uno expresa ideas ligeramente distintas. Vuelve a leer el soneto de Garcilaso e intenta encontrar esas diferencias con Góngora:

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto
enciende el corazón y lo refrena;
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.

Como ves, el tema es el mismo (carpe diem, que el tiempo pasa rápidamente) y la descripción del canon de belleza tiene prácticamente el mismo tratamiento; sin embargo, hay diferencias sutiles. Yo te las enumero, y tú me las explicas con tus propias palabras, ¿de acuerdo?

  1. Garcilaso viene a decir goza de tu belleza, porque envejecerás. En cambio, Góngora es mucho más pesimista: goza, que te espera la muerte.
  2. A Garcilaso le interesa tanto la belleza física de la mujer como su belleza espiritual o “interior”, por así decir. ¿Puedes ver los adjetivos que demuestran esto? Mientras, por su parte, a Góngora sólo le interesa su aspecto físico. Sólo el pronombre tú del verso 13 hace alguna referencia a algo más que no sea la belleza física.

 

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La celestina

Acabamos la literatura medieval con una de las obras clásicas de la literatura española, La Celestina. Realiza las siguientes actividades para acercarte a esta obra. Escribe las respuestas en un documento word y envíalo a wikiclasegranada@gmail.com o imprímelo y llévalo a clase.

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ACTIVIDAD 1

Lee la siguiente información y contesta a las siguientes cuestiones:

a) ¿En qué año apareció la primera edición de la obra? ¿Cuántos actos tenía?

b) ¿En qué año se les añadieron cinco actos, en la edición de Sevilla?

c) ¿Cuántos autores intervinieron en la redacción de La Celestina? ¿Cómo dice Fernando de Rojas que escribió la obra?

d) ¿Cuál es el argumento de la obra?

ACTIVIDAD 2

Mira ahora el acto XII y XII en este vídeo y resume lo que ocurre.

ACTIVIDAD 3

Sin duda, esta obra forma parte de la historia de la literatura, incluso, el nombre de su protagonista ha pasado a designar a un tipo de persona. ¿Qué es hoy una celestina? Búscalo en el diccionario de la R.A.E.

ACTIVIDAD 4

El autor de la obra ha suscitado bastantes estudios. Es muy llamativo que su nombre aparece en la propia obra en forma de acróstico.

a) Busca qué es un acróstico en el diccionario de la R.A.E. que has empleado en la actividad 3.

b) Después, consulta este documento y descubre el mensaje oculto que aparece en el acróstico del “EL AUTOR, EXCUSÁNDOSE DE SU YERRO EN ESTA OBRA QUE ESCRIBIÓ, CONTRA SÍ ARGUYE E COMPARA”. (Debes avanzar un poco en la página, hasta que aparece el título).

ACTIVIDAD 5

Ya sabes que se ha hecho una adaptación cinematográfica de la obra de Fernando de Rojas.

Observa los siguientes vídeos con fragmentos de la película y ordénalos. Simplemente debes poner el número del vídeo en el orden correspondiente. Puedes recordar el argumento de la obra en este enlace

 

Resumen la definición de amor que Celestina le dice a Melibea.

 

ACTIVIDAD 6

Consulta ahora el siguiente enlace para saber más de la obra (pasa por todos los apartados hasta llegar al juego).

Sigue jugando con estos pasatiempos sobre La Celestina: sopa de letras sobre los personajes y crucigrama sobre La Celestina.

ACTIVIDAD 7

Y por último lee los fragmentos seleccionados y contesta a las preguntas.

(Actividad basada en El tablón de la clase de Lengua, de Verónica Peña)

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Discurso de Marcela

No vengo, oh Ambrosio, a ninguna cosa de las que has dicho, respondió Marcela, sino a volver por mí misma, y a dar a entender cuán fuera de razón van todos aquellos que de sus penas y de la muerte de Grisóstomo me culpan. Y así ruego a todos los que aquí estáis me estéis atentos, que no será menester mucho tiempo ni gastar muchas palabras para persuadir una verdad a los discretos. Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera, que sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis decís y aun queréis que esté yo obligada a amaros. Yo conozco con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que por razón de eser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama; y más que podría acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir quiérote por hermosa, hazme de amar aunque sea feo. Pero puesto caso que corran igualmente las hermosuras, no por eso han de correr iguales los deseos, que no todas las hermosuras enamoran, que algunas alegran la vista y no rinden la voluntad; que si todas las bellezas enamorasen y rindiesen, sería un andar las voluntades confusas y descaminadas sin saber en cuál habían de parar, porque siendo infinitos los sujetos hermosos, infinitos habían de ser los deseos; y según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien? Sino, decidme: si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades? Cuanto más que habéis de considerar que yo no escogí la hermosura que tengo, que tal cual es, el cielo me la dio de gracia sin yo pedirla ni escogella; y así como la víbora no merece ser culpada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata, por habérsela dado naturaleza, tampoco yo merrezco ser reprendida por ser hermosa; que la hermosura en la mujer honesta es como el fuego apartado, o como la espada aguda, que ni él quema, ni ella corta a quien a ellos no se acerca. La honra y las virtudes son adornos del alma, sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe parecer hermoso; pues si la honestidad es una de las virtudes que al cuerpo y alma más adornan y hermosean, ¿por qué la ha de perder la que es amada por hermosa, por corresponder a la intención de aquél que por solo su gusto con todas sus fuerzas e industrias procura que la pierda? Yo nací libre, y para poder libre escogí la soledad de los campos; los árboles destas montañas son mi compañía, las claras aguas destos arroyos mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura. Fuego soy apartado, y espada puesta lejos. A los que he enamorado con la vista he desengañado con las palabras; y si los deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna a Grisóstomo, ni a otro alguno, el fin de ninguno dellos, bien se puede decir que no es obra mía que antes le mató su porfía que mi crueldad; y si me hace cargo que eran honestos sus pensamientos, y que por esto estaba obligada a corresponder a ellos, digo que cuando en ese mismo lugar donde ahora se cava su sepultura me descubrió la bondad de su intención, le dije yo que la mía era vivir en perpetua soledad, y de que sola la tierra gozase el fruto de mi recogimiento y los despojos de mi hermosura; y si él con todo este desengaño quiso porfiar contra la esperanza y navegar contra el viento, ¿qué mucho que se anegase en la mitad del golfo de su desatino? Si yo le entretuviera, fuera falsa; si le contentara, hiciera contra mi mejor intención y prosupuesto. Porfió desengañado, desesperó sin ser aborrecido: mirad ahora si será razón que de su pena se me dé a mí la culpa. Quéjese el engañado, desespérese aquél a quien le faltaron las prometidas esperanzas, confiese el qeu yo llamare, ufánese el qeu yo admitiere; pero no me llame cruel ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, llamo, ni admito. El cielo aun hasta ahora no ha querido que yo llame por destino, y el pensar que tengo que amar por elección es excusado. Este general desengaño sirva a cada uno de los que me solicitan de su particular provecho, y entiéndase de aquí adelante, que si alguno por mí muriere, no muere de celoso ni desdichado, porque a quien a nadie quiere, a ninguno debe dar celos, que los desengaños no se han de tomar en cuenta de desdenes. El que me llama fiera y basilisco, déjeme como cosa perjudicial y mala: el que me llama ingrata, no me sirva; el que desconocida, no me conozca; quien cruel, no me siga; que esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida, ni los buscará, servirá, conocerá, ni seguirá, en ninguna manera. Que si a Grisóstomo mató su impaciencia y arrojado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con la compañía de los árboles, ¿por qué ha de querer que la pierda, el que quiera que la tenga, con los hombres¿ Yo, como sabéis, tengo riquezas propias, y no codicio las ajenas: tengo libre condición, y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco a nadie; no engaño a este, ni solicito a aquel, ni me burlo con uno, ni me entretengo con el otro. La conversación honesta de las zagalas destas aldeas, y el cuidado de mis cabras me entretiene; tienen mis deseos por término estas montañas, y si de aquí salen, es a contemplar la hermosura del cielo, pasos con que camina el alma, a su morada primera.